¿De dónde van a sacar la plata?

Malú Kikuchi
Periodista. Conductora de "Cuento Chino" y "La Dama y el Bárbaro", radio El Mundo. Premio a la Libertad 2013, Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Dentro de una semana, Argentina vota. Toda elección es
importante, la del 25 de este mes, lo es más.
Va a marcar el fin de un largo ciclo de 12 años. Un ciclo exageradamente
largo que ojalá termine realmente. Existe la posibilidad que continúe a través
del candidato del FPV, Daniel Scioli.
¿Será Scioli la continuación del kirchnerismo? Scioli es
una incógnita. Nació a la política con Menem, fue duhaldista y luego K. Se sabe
que tiene una voluntad de hierro, lo ha demostrado al superar su accidente. Es
leal a la presidencia de turno, y lo es hasta el final. ¿Lo que piensa? Nadie
lo sabe.
Puede que sea un títere del FPV, Cristina, Zannini y La
Cámpora. O puede que se corte solo y sea capaz de implementar las políticas que
le parezcan mejores para el país. Políticas que no se conocen. De ser así, vale
la pena preguntarse si lo dejarán actuar o se lo impedirán de alguna manera. ¿?
Como sea, si llega a la presidencia, no se sabe qué es lo
que le espera a la Argentina. Sus spots publicitarios son lindos, bien filmados
y grabados, dicen lo que la gente espera que le digan. El “qué”, nunca el
“cómo”. Y el “cómo es tanto o más importante que el “qué”. Sin “cómo”, no hay
“qué”.
Y ha sido un mal gobernador de la provincia de Buenos
Aires por 8 años.
De acuerdo con la mayoría de las encuestas (no demasiado
creíbles en ningún lugar del mundo), le sigue en intención de voto, Mauricio
Macri en representación del espacio Cambiemos. Ha sido durante los últimos 8
años un razonablemente buen jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Distrito que su partido, el PRO, ha mantenido, y Horacio
Rodríguez Larreta asumirá el cargo el 10/12/2015. Macri no viene de la
política, es ingeniero y tiene hambre de gestión. No la tiene fácil. Espera
estar a menos de 10 puntos de Scioli, si es que este alcanza los 40 puntos,
para que haya balotaje. Hoy parece complicado, pero los electores son impredecibles
y nada está dicho.
Los spots publicitarios de Macri son lindos, bien
filmados y grabados, dicen lo que la gente espera que le digan. Y el “qué”
sigue sin aclarar el “como”. Los 3 candidatos más probables prometen más o
menos lo mismo. Es difícil en cierto punto diferenciarlos. Prometen no ser
Cristina. Prometen inversiones, no aclaran cómo van a convencer a los
inversores.
Sergio Massa, del Frente Renovador, le pisa los talones a
Macri. Ha sido en tiempos K: ANSÉS, Jefe de Gabinete, intendente de Tigre (buen
intendente) y al separarse del FPV en las elecciones legislativas del 2013 y
ganar, frenó la pesadilla de Cristina eterna y el cambio inevitable de la
Constitución Nacional.
El también tiene spots publicitarios lindos, bien
filmados y grabados, dice lo que la gente quiere escuchar. Muestra parte de su
equipo, se explaya más sobre lo que quiere hacer y es el que toca los temas más
urticantes, quizás porque tiene que subir en las encuestas, pero detrás de los
“qué”, no hay “cómos”.
En cuanto a Macri y Massa, se destrozan mutuamente para
salir segundos, en vez de sacarle votos a Scioli, se los sacan entre ellos. Un
disparate que ayuda a Scioli y no asegura el balotaje.
Stolbizer sabe que no tiene chances y hace una campaña
digna, como es ella. Adolfo Rodríguez Saa, hoy no hace campaña, dicen que ha
cerrado con el gobierno. Dicen. Queda Nicolás Del Caño, de la izquierda, hoy
diputado nacional. Tampoco tiene chances, pero algunos de sus spots son de
antología.
Giacobbe sostiene que las chicas jóvenes lo van a votar
porque “es lindo”. Lo que se dice un voto pensado. En uno de sus spots promete
empleos inamovibles, bien pagos y que no
respondan a las corporaciones del poder, contra las que hay que luchar. Y de
ser así, ¿de dónde sale la plata?
Según Del Caño, el capitalismo está muerto o acabado.
¿Nunca se enteró que el 9/11/1989 cayó el muro de Berlín y la URSS empezó a
desaparecer? Lo que murió y está acabado es ese loco sueño que proponía un
mundo de iguales, regidos por un estado donde sus funcionarios eran mucho más
iguales que el resto de la gente y la libertad una mala palabra.
El capitalismo goza de buena salud. La suficiente como
para dar trabajo y pagar sueldos a obreros y empleados. Suficiente salud como
para pagar impuestos que a su vez mantienen al gobierno, con sus 3 poderes y
todo lo que de él depende: policías, maestros, médicos, FFAA y de seguridad y
todo aquello que le compete. Sin impuestos, no hay estado. Nadie lo mantiene.
El capitalismo, utópico y mal informado Del Caño, permite
que el mundo siga andando. Esas “horribles corporaciones” a las que se refiere,
generan riqueza. Esa riqueza da trabajo y con los impuestos que paga, paga su
sueldo de diputado y sus sueños de llegar a la presidencia. Del Caño, como el
resto de los argentinos, vive gracias al capitalismo.
Y gracias a Dios, los candidatos con chances, no declaran
muerto al capitalismo. Saben, como decía una antigua frase griega, que algunos
atribuyen a Aristóteles, que “la verdad es la única realidad”. Y el capitalismo
es verdadero y real.
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