Los salarios (igual que el PBI) caerán en 2020
Alejandro A. Tagliavini
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland (California). Galardonado con el Premio a la Libertad, otorgado por Fundación Atlas para una Sociedad Libre.



La caída del empleo no para. En marzo, el formal cayó 0,3% -sin estacionalidad- respecto de febrero y 2,2% i.a. Peor le fue al privado (-2,5% i.a) y, según empresarios encuestados por Trabajo, en abril continuó bajando.
A la vez, los salarios aumentaron en promedio 4% en marzo; 10,1% en el primer trimestre frente a una inflación de 11,8% pierden 1,7% (11,3% i.a.). En la suba de marzo se destaca el sector público: 5,5% contra el 3,6% del privado (el Estado crece).
Ahora, lo que produce aumento real de salarios es la inversión que demanda mano de obra. Por caso, no hay límite para la construcción dada la falta de vivienda. Puede construirse a mano o con máquinas y terminar más viviendas en menos tiempo: la capitalización aumenta la productividad estimulando salarios y PBI.
Y la inversa. Es decir, si cae el salario, se debe a la descapitalización del mercado. Si además cae el empleo -debería presionar para aumentar los salarios a capitalización constante-, quiere decir que la inversión “cae doblemente”, si hasta el oficialista FMI estima que volverá a caer en 2019 y será 11,2% menor que en 2015.
Consultoras, y Gobierno, esperan que, en marzo de 2020, dadas las paritarias, las remuneraciones le ganen “a la inflación, entre 1% y 3%” y lo peor es que lo dicen sin fundamento porque los salarios sólo suben con la productividad, es decir, con la capitalización que seguirá cayendo -seguida de la caída del PBI y aumento de la pobreza- dado el crecimiento del peso del Estado sobre el sector productivo: más impuestos, inflación y endeudamiento.
El relanzamiento de Ahora 12, reduciendo la tasa de interés (TNA, a 20% cuando las reales rondan el 80%) y auspiciando la vuelta de las 18 cuotas sin interés que absorberían los comercios, es engañoso porque o lo incluyen en los precios o implican un subsidio indirecto del Estado.
Los impuestos suben con relación al PBI del sector privado a la vez que cae la recaudación en términos reales. La inflación no afloja, unos dicen que en mayo habría caído al 3% -contra el 3,4% de abril- y otros como LCG la estiman en 3,6%. En todo caso, el mes pasado hubo una tregua y, de hecho, la interanual será récord en mayo: cercana al 58% (contra 55,8% de abril).
Para peor, la suba de sueldos -sin remonte de productividad- aumentará el costo empresarial trasladándose a precios. Por eso, algunos avisan que pueden subir nominalmente menos que la inflación “hasta 38%”.
Mientras que las altas tasas impiden la capitalización, ergo, el aumento de la productividad y del PBI, el endeudamiento estatal no tiene techo. Los intereses crecieron un 200% comparando el primer cuatrimestre de 2019 contra 2015, así el 20,1% del presupuesto está dedicado a pagarlos, según la UNDAV.
El riesgo-país juguetea con los 1.000 y los CDS a cinco años suben más de 40% en lo que va de 2019. Según datos del FMI del 13 de abril, después de la última remesa, Argentina explica más del 67% de los desembolsos activos mostrando su irresponsabilidad ya que, si el prestamista debe cobrarle a uno solo el 67%, los dos tienen un problema.
El Gobierno realizó sólo el pago mínimo de la deuda con el Club de París -expira en 2020- quedando por cancelar u$s1.900 M. Entretanto, el BID confirmó que el préstamo por u$s900 M para los PPP se demoró, por dudas entre las “nueve financieras” participantes y ahora el estatal BICE sale a intentar paliar esto… más Estado suma y sigue.
Y la caída del PBI no tiene piso, ni en 2020. Sobre todo, si creemos a los científicos políticos de EE.UU. que aseguran que al menos el 75% de las veces los presidentes son reelectos y Macri insiste por esta vía. Para remate, contra el mercantilismo del Gobierno -cree que el PBI aumenta ingresando efectivo y no con la productividad- la tonelada de soja está lejos de los u$s600 de 2012-2013 y ronda los u$s320. En tanto, los futuros del Brent cayeron 11% en mayo y el WTI 16%, bajando las expectativas de Vaca Muerta.
Y el viento de frente arrecia. Además de la guerra con China, Trump anunció aranceles del 5% sobre productos mexicanos y podrían llegar a 25%. Así, en mayo, las caídas acumuladas llegaron al 7% para el Eurostoxx y 9,3% para el S&P 500. La huida de dinero a la renta fija es fuerte: la rentabilidad del bono de EE.UU. a diez años sigue en mínimos y ayer rondaba el 2,125%.
Dado que en EE.UU. el índice de precios de los consumidores (PCE) se mantuvo en 1,6% en abril, la confianza del consumidor en mayo se revisó a la baja y el último índice PMI manufacturero de China se contrajo más de lo esperado, los analistas y la misma Fed comienzan a considerar recortes de tasas y las Bolsas comenzaron junio con algo más de optimismo, sólo un poco.
Entretanto, el S&P Merval, entrada a “emergentes” mediante, en mayo el equivalente en dólares subió 13%, pero cerró bajista. En lo que va de 2019 sube un 12,5% contra el 18,5% del dólar, perdiendo un 6% en verdes a pesar de que el Gobierno los amordaza, de otro modo la caída sería -y será- peor.


Publicado en Ámbito Financiero.

 

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