Rogelio López Guillemain
Autor del libro "La rebelión de los mansos", entre otras obras. Médico Cirujano. Especialista en Cirugía Plástica. Especialista
en Cirugía General. Jefe del servicio de Quirófano del Hospital Domingo Funes,
Córdoba. Director del Centro de Formación de Cirugía del Domingo Funes
(reconocido por CONEAU). Productor y conductor de "Sucesos de nuestra
historia" por radio sucesos, Córdoba.
Plutarco en su obra “Vidas
paralelas” nos transmite una célebre frase que habría dicho el rey Pirro de
Epiro tras su victoria en la Batalla de Ásculo (279 a.C.): "Si vencemos a los romanos en otra batalla como esta, estaremos
completamente perdidos".
Esta aseveración que
parece contradictoria revelaba crudamente el alto costo en soldados,
difícilmente reemplazables, que le generaba cada triunfo mientras que su
contraparte romana poseía abundantes recursos humanos para reponer sus filas.
Quienes leen mis notas
saben que no suelo escribir de política cotidiana, pero considero que la
situación actual lo amerita.
La batalla contra el
sistema político, burocrático, sindical, mediático y empresarial prebendario
resulta tan compleja e insufrible como imperiosa e impostergable. Enfrentar a esta poderosa fuerza corrupta (en
todo el sentido del término) puede tener un costo altísimo para quien la
desafíe… y para los argentinos de a pie.
¿Es el gobierno de Milei
perfecto e impoluto?, por supuesto que no.
Pero, aunque el establishment intenta por todos los medios poner los
grises oscuros del gobierno en el centro de la escena, esos grises no son el
meollo del asunto. La cuestión de fondo es
si nos animamos —o no— a dejar atrás el colectivismo – cómodo pero
empobrecedor- y abrazar una libertad responsable y desafiante.
Veamos la estrategia de
“pinzas” que están ejecutando.
Por un lado, los
legisladores avanzan con proyectos loables y justos, pero hoy
impracticables. Nadie duda de la
legitimidad de los reclamos de jubilados y discapacitados, pero la realidad se
impone con brutalidad sobre la buena voluntad y los bienintencionados deseos de
todos, incluso de quienes gobiernan.
Por el otro lado avanzan
los gobernadores buscando lo único que los moviliza: poder. Y solo conocen el manejo del poder desde el
lado del manejo de la billetera clientelista, por eso exigen una tajada más
grande de la recaudación nacional.
¿Tiene responsabilidad la
presidencia en esta situación? Quizás
desde la falta de cintura política, por ejemplo, en el manejo del pago a los
prestadores de las personas discapacitadas, pero no mucho más.
La situación de los
jubilados, aunque dramática, no tiene solución inmediata y eso es una carga que
el gobierno no puede evitar, aun cuando no es su responsabilidad. Quizás hubiese sido suficiente actualizar el
bono que se les da (sin que afecte el equilibrio fiscal) y que este se licue
más lentamente, no lo sé, pero al menos se necesita un gesto y exponer en forma
descarnada a los legisladores por la falta de tratamiento de una nueva ley
jubilatoria.
A los gobernadores también
es necesario exponerlos. Los problemas
de coparticipación son su responsabilidad por no haber avanzado sobre la ley de
coparticipación y más aún por no procurar una coparticipación federal y no
unitaria como la actual (tanto que se llenan la boca de federalismo).
Cada municipio debería
cobrar los impuestos, coparticipar estos a las provincias y estas a la
nación. De este modo los municipios
deberían esforzarse por ser eficientes en sus gastos, bajar los impuestos y
competir con los otros municipios, lo mismo pasaría con las provincias.
Pero resulta más cómodo
recibir el dinero de la nación, quejarse de que no les alcanza y ocultar a sus
vecinos el despilfarro de dineros públicos que cometen (con la tuya
contribuyente). La presidencia debería
realizar un análisis de los gastos de las provincias y exponer la falta de
recortes de los mismos en el último año.
¿En qué más creo que ha
errado el gobierno?
El no haber asistido a
Tucumán. Más allá de haber quedado
expuesto con la presencia de la vicepresidente en aquella provincia, el
presidente podría haber expuesto la falta de patriotismo y de ánimo de acuerdo
de los gobernadores que se negaron a compartir el acto de la fecha patria más
importante de la Argentina.
Volviendo a Pirro, Milei
comenzó su epopeya con muy pocos soldados y perdió algunos en batalla. Sumarle a esta sangría el haber dado de baja
otros aliados por temas que quizás podían manejarse de otra forma es dar
demasiada ventaja.
Hace casi 1 año escribí un
artículo llamado “¿nueva derecha 2027?”,
en donde hablaba de un posible frente para el 2027 conformado por los
despechados de la Libertad Avanza, el peronismo tradicional, el cordobesismo,
el radicalismo moderado, el catolicismo y las expresiones políticas de los
militares. Este pronóstico no afecta
estas elecciones aunque el cierre de filas de legisladores y gobernadores para
enfrentar al gobierno nacional me va dando la razón.
Milei no tiene ningún candidato
en la oposición que le haga sombra y eso en un país personalista como el
nuestro es fundamental. Incluso creo que
es muy bueno para La Libertad Avanza que Cristina esté presa. El ser el gobierno durante el cual la
justicia se animó a encarcelarla tiene más peso y valor simbólico que el
enfrentarla electoralmente en un rincón perdido de la Matanza.
Vamos a tener
inestabilidades económicas fruto principalmente de nuestra memoria, de nuestras
dudas y de nuestros miedos, pero no creo que estas perduren lo suficiente como
para que pongan en peligro la imagen del gobierno, el resultado de las próximas
elecciones y sobre todo el espíritu de cambio que crece día a día y a pesar de
todos los obstáculos en el alma misma de los argentinos.