Yo llegué a las
ideas de la libertad gracias a empezar a leer a Juan Bautista Alberdi hacia el
final de mi secundaria, a comienzos de los años 70. Aunque me gustaba el derecho,
me dediqué a estudiar economía en gran parte porque creía que el socialismo
podría tomar el poder en Argentina, como había ocurrido en Chile. Estudiar
economía sería más útil si tuviera que emigrar. No me arrepiento, pero de allí
en más me preocupé más por la economía y por lo mucho que escribió Alberdi
sobre el tema, que por temas más políticos y culturales, como el de la Patria.
El socialismo
extremo no logró triunfar en Argentina. Me fui a Estados Unidos a
especializarme en economía austríaca con un discípulo de Ludwig von Mises, y
volví al país. Inmediatamente me involucré en un estudio del gasto público que
utilizaba como guía principal el libro "Sistema Económico y Rentístico de
la Confederación Argentina según su Constitución de 1853" de Alberdi.
Con la caída del
comunismo, definido por muchos como la “propiedad estatal o colectiva de los
medios de producción” el debate en muchos países ha pasado de la economía al
tema de la patria y de la batalla cultural. En el país donde vivo, en Estados
Unidos, uno de los llamados a la acción más frecuentes es el de “America First”
similar a “Primero mi Patria.” En Europa, el bloque de parlamentarios europeos
más conservador y el que más está creciendo, es el de los “Patriotas.”
La semana pasada
me tocó participar en un evento internacional previo a la asunción del
presidente Kast en Chile, que llevaba como título “Libertad y Patriotismo: Un
Tiempo Nuevo a Ambos Lados del Atlántico.” Como asistí en representación de uno
de los sponsors, la Fundación FREE de Argentina, utilicé la ocasión para
reestudiar a Alberdi, especialmente en el tema de la Patria. Así como sus ideas
económicas, sus escritos sobre la Patria pueden ser una guía efectiva para
estos nuevos tiempos.
Me ayudó enormemente
un libro estupendo con abundantes citas de Alberdi y con prólogo del presidente
Milei, que acaba de ser publicado en Argentina. Su autor Daniel Pereyra, señala
que “así como San Martín fue consagrado como el Padre de la Patria por su
extraordinaria actuación en la gesta de la independencia, Alberdi merece ser
reconocido como el Padre de la Organización Nacional y principal artífice del
orden republicano argentino.”
El amor de
Alberdi por su patria y la libertad recorre toda su obra. Alberdi veía a la libertad
y a la Patria como reforzándose mutuamente. “Conviene no olvidar que, así como
la libertad individual es la nodriza de la Patria, así la libertad de la Patria
es el paladium de las libertades del hombre, que es miembro esencial de esa
Patria. Pero ¿cuál puede ser la Patria más interesada en conservar nuestras
personas y nuestros personales derechos, sino aquella de que nuestra persona es
parte y unidad elemental? Por decirlo todo en una palabra final, la libertad de
la Patria es una faz de la libertad del hombre civilizado, fundamento y término
de todo el edificio social de la humana raza.”
Reconocía que la
libertad de la patria no es idéntica a la libertad del individuo que “están a
menudo en contradicción.” En su libro Las Bases, Alberdi aclara que “La patria
es libre cuando no depende de un poder extranjero. Puede ser libre la patria y
no serlo el individuo, que es miembro de esa patria. El individuo es libre
cuando no es siervo ni dependiente servil de su patria, ni del Estado, del
gobierno de su patria . . . La patria es hecha para garantizar la libertad de
sus individuos, no para apropiársela ni dejarla sin protección ni seguridad. No
puede la institución de la patria tener un objetivo más alto y digno de ella
que la libertad individual, en la cual se comprende el goce, posesión y
seguridad de cada hombre en su persona, en su vida, en sus propiedades, en los
actos internos y externos de su voluntad.”
Alberdi también
es muy claro al describir qué construye y qué destruye a la Patria. Entre los
constructores, la primera y principal escuela es la familia. “La familia
democrática es la escuela primaria de la naturaleza, en que se hace el hombre y
se forma el ciudadano. La casa es el almacigo de la patria.”
También veía a
los productores, el empresario, a los industriales y comerciantes, como
constructores esenciales de la Patria. “Multiplicar los ganados, cultivar los
campos, trabajar las minas, explotar los productos vegetales y minerales del
suelo, es ocuparse de aumentar la población de su país, la masa de su riqueza y
poder, las entradas del tesoro nacional, los recursos del crédito público, la
civilización, el poder y esplendor de la patria, por la ocasión y estímulo que
esos trabajos presentan al comercio de llenar su gran papel de poblar, enriquecer,
civilizar y robustecer al Estado.”
Alberdi no ponía
a todos en la misma bolsa, reconocía el sacrificio y la abnegación de los
“grandes patriotas en Sudamérica” que “entraron en la política y sacaron de
ella la miseria, el cadalso, la proscripción, la ignominia. Tales fueron
Liniers, Alzaga, Belgrano, Rivadavia, Bolívar, Portales, Sucre.” Pero criticaba
a los “patriotas que han entrado en la política pobres y han salido ricos,
célebres, llenos de títulos y dignidades . . . Así lo que ellos llaman servir a
la patria es en realidad servirse de la Patria, para vivir a sus expensas una
vida confortable, con poco o ningún trabajo.”
Para Alberdi, el
fundamento de la Patria radica en el respeto de la libertad. La libertad y la
Patria se refuerzan gracias al núcleo familiar, y el trabajo de todos los que
no viven del privilegio estatal.
Por un tiempo fui
un aficionado y promotor de las ideas individualistas de Ayn Rand, una
novelista intelectual cuya filosofía influyó e influye en muchos liberales. Su
defensa de la “virtud del egoísmo”, título de uno de sus libros, también
divide. Pero la interpretación que hace Alberdi del egoísmo bien entendido
puede ayudar a zanjar disputas en el campo del liberalismo. Alberdi hablaba de
un egoísmo sano que era la gran esperanza de la Patria: “los que buscan su
progreso y enriquecimiento …”. “Esos “egoístas” son los verdaderos soldados de
la Patria, los obreros de su grandeza, los trabajadores de su opulencia. Pues
ese egoísmo fecundo y virtuoso en que la hipocresía de la política ve un
enemigo de la Patria, es el que ha de salvar el porvenir de la República
Argentina.” Y también sobre este punto “no es temerario establecer que el mundo
civilizado y libre, es la obra del egoísmo individual, cristianamente
entendido. Ama a Dios sobre todo, enseñó él, y a tu prójimo como a ti mismo,
santificando de este modo el amor de sí a la par del amor del hombre."
¿Qué es lo que
debilita la Patria? Una de las cosas que enfatizaba como aspecto negativo era
el afán de trabajar para el Estado, y el clientelismo o el capitalismo crony.
“Si más de un joven en vez de disputarse el honor de recibir un salario como
empleado o agente o sirviente asalariado del Estado, prefiriese el de quedar
señor de sí mismo en el gobierno de su granja o propiedad rural, la Patria
quedaría desde entonces colocada en el camino de su grandeza, de su libertad y
de su progreso verdadero.”
Criticaba a los
que trataban de vivir sin trabajar, de las rentas del Estado: “¿Robadas a mano
armada? Nada de eso: recibidas como salarios de servicios impuestos por los
medios de coacción de que el Gobierno dispone.”
El que amara a su
Patria, no impedía a Alberdi reconocer la sana unión que puede existir entre
las naciones: “Los grandes caminos no tienen patria, los de Chile son tan
argentinos, como los de aquel país chilenos. La política que los comprenda de
otro modo, desconoce su destino económico y confunde los grandes vehículos del
comercio con las mezquinas sendas del tráfico vecinal.”
La Patria no es
simplemente un territorio geográfico: “Recordemos a nuestro pueblo que la
patria no es el suelo. Tenemos suelo hace tres siglos, y solo tenemos patria
desde 1810. La patria es la libertad, es el orden, la riqueza, la civilización
organizados en el suelo nativo, bajo su enseña y en su nombre.”
Ansiaba la
unidad: “Nosotros no conocemos más que una sola facción, la Patria; más que un
solo color: el de Mayo, más que una sola época, los 30 años de revolución
republicana.”
Alberdi no
escribió mucho sobre religión, pero no queda duda que reconocía la contribución
del cristianismo a su noción de Patria: “Cristiana de un cabo al otro, ella es
la patria de todos los hombres, porque todos los hombres son hermanos. Hija del
genio, consagrada a la libertad, ella es de todos y para todos, bajo la santa ley
de su nacionalidad e independencia política.”
También en una de
sus obras escribió que: "Fue el carácter distintivo que las sociedades
libres y modernas tomaron del espíritu y de la influencia del cristianismo,
fuente y origen de la moderna libertad humana, que ha transformado al mundo.”
"La gran revolución que trajo el cristianismo en las nociones del hombre,
de Dios, de la familia, de la sociedad toda entera, cambió radical y
diametralmente las bases del sistema social greco-romano."
En sus palabras
introductorias a " Alberdi: La Indómita Luz", el presidente de
Argentina Javier Milei escribió: “En el año 2023, cuando los argentinos me
honraron con la posibilidad de presidir este bendecido país, proclamé con total
convicción: “La Argentina abraza las ideas de la libertad, las ideas de
Alberdi.” Luego añade, “volver a Alberdi es volver a las bases que hicieron
grande a la Argentina. Es el acto de justicia histórica que nos reclama el
presente y nos exige el futuro.”
En Estados
Unidos, y por todo el mundo en el que me toca trabajar para el mismo sueño de
Alberdi, hay un enorme interés por el esfuerzo de recuperar la senda de
libertad en Argentina. Uno de mis sueños que espero pronto se hagan realidad,
es el de que se traduzcan los trabajos de Alberdi a otros idiomas,
especialmente al inglés. Empezar por esta valiosa obra y recopilación de Daniel
S. Pereyra sería un gran comienzo.
Publicado en Los Andes.