Eduardo Maschwitz
Presidente del Consejo de Administración de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Premio
a la Libertad 2007, Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
En
diferentes momentos analizamos el posicionamiento de Argentina en el “Ranking
Mundial de Competitividad”, elaborado por el IMD World Competitiveness Center. A continuación, analizaremos los
resultados de la edición 2026, donde se analiza el año 2025 y la compararemos
con el año 2024, a efectos de analizar los resultados de la gestión actual. Este
ranking contempla los 70 países que considera más relevantes.
Encontramos
cambios positivos notables, deterioro en otros, y continuidad y mal posicionamiento
en la mayoría, lo cual demuestra el enorme desafío de realizar cambios de fondo
de políticas públicas, como así tener en cuenta el tiempo de maduración que
requieren las reformas. Tal como mencionamos los datos registran un cambio de
tendencia y mejoras relevantes en diversos aspectos. Asimismo, reflejan que la
tarea recién comienza y que aún no se perciben todos los beneficios esperados
de las reformas ya implementadas.
Cambio de tendencia
En
el caso de “desempeño general” (Overall Performance) se observa un cambio de
tendencia, de mejora, donde Argentina pasa al puesto 58 (2025), tras haber estado
en el puesto 66 en el año 2024. Superando, en tal período y luego de muchos
años a diversos países de la región como Perú, Colombia, México y Brasil (Venezuela
continua con el puesto 70).
En
el caso de “desempeño económico” Argentina ocupa el puesto 56 (2025) y en el
año previo ocupaba el 64. Se destacan en este rubro la “economía doméstica” (puesto
45), con un buen puesto en crecimiento de la inversión, pero uno de los peores
países en cuanto a el stock de inversión. Continuamos siendo una de las
economías más cerradas del mundo a pesar del “mito de la apertura
indiscriminada”, siendo que ocupamos los peores lugares tanto en términos de
barreras arancelarias (66) como en relación a exportaciones +importaciones en
vinculación al PBI (ocupando el lamentable puesto 68).
Con
respecto a la inflación, encontramos una notable mejora de 11 posiciones, aunque
seguimos con una inflación altísima (ocupando el puesto 57). En cuanto al crecimiento
real del PBI ocupamos el puesto 15, lo cual es sumamente alentador.
Eficiencia del gobierno
En
el cambio de “Eficiencia del gobierno” ocupamos el puesto 65, mostrando una una
leve mejora desde la posición 67 del año previo. Esto refleja una mejora en las
cuentas públicas (puesto 46), aunque seguimos muy mal calificados en política
fiscal (66), entorno institucional (68) y en legislación para negocios (62).
Cabe destacar que los datos no alcanzan a la situación de las provincias y sólo
refleja la gestión del gobierno federal.
La
presión fiscal es dramática e inviable a largo plazo. En la tasa de impuesto a
las ganancias a empresas somos el país 67 (de 70), a personas ocupamos el lugar
65, con respecto al IVA estamos en la posición 49, en cargas sociales al
empleador nos encontramos en el lugar 50 y para empleados en el 59. El peso del
estado es monstruoso y hace imposible el crecimiento y la viabilidad del país a
largo plazo.
En
materia de ranking crediticio, ocupamos el puesto 67, y en seguridad jurídica
el puesto 58. El entorno legal y regulatorio asfixiante nos lleva a ocupar el
lugar 59. En materia de “Justicia” ocupamos el lugar 62.
Tenemos
un estado que no sólo quita recursos inmensos al sector que los produce, sino
que además los administra de la peor manera posible. Todo esto se refleja en
que en mercado de capitales nos ubicamos en el lugar 69, en costo de capital
66, en evasión fiscal 66 y en nuevas empresas 66.
Negocios e infraestructura
En
“Eficiencia de los negocios” ocupamos el puesto 55, viniendo del 66 el año
previo. Aquí encontramos índices positivos en calidad y cantidad de management así como del tamaño de la
fuerza laboral. Y con relación a otros países, salarios bajos y, por lo tanto,
mejores costos relativos. Pero queda pendiente una tarea titánica debido a que la
productividad es baja (60). Asimismo, el porcentaje de activos bancarios sobre
PBI nos ubica en el lugar 62, lo cual se refleja en insuficientes servicios
financieros, préstamos y depósitos (69).
Finalmente,
en el rubro “Infraestructura” experimentamos una mejora, pasando del 56 al 53, contando
con una buena estructura básica (35), una mala infraestructura tecnológica (55)
y una mala educación (53) sobre todo en niveles primario y secundario. Asimismo,
tenemos una mala, cara e ineficiente cadena de distribución (lugar 65) basado
en el poder de los gremios que impacta en pocos trenes, malas rutas, pocas
conexiones internas aéreas. Finalmente, patentamos muy poco (56), los derechos
de propiedad intelectual son débiles (57) y hay poca investigación. Una buena: tenemos
el servicio de telefonía móvil más barato del mundo: ocupamos el lugar número 1.
Quebrar la resistencia al cambio
¿Que
nos dicen estos datos? Nos muestran que se ha podido quebrar una tendencia de
deterioro institucional, de crecimiento del estado, de inestabilidad
macroeconómica, de ausencia de inversión y crecimiento de decenas de años, pero
que, por otro lado, la tarea recién ha comenzado. Que sólo estamos percibiendo
los frutos de corto plazo y que aún no podemos gozar de todos los beneficios
que traerán las nuevas políticas publicas implementadas. Asimismo, que los
grupos de poder, es decir la clase dirigente en su enorme mayoría, sigue
luchando por mantener el statu quo y sus beneficios.
Nuestro
rol como ciudadanos sigue siendo involucrarnos, exigir, opinar y votar,
haciendo escuchar nuestra voz y exigiendo la implementación de los cambios
necesarios para crecer, eliminar la pobreza, achicar sustancialmente el estado
para vivir felices y en paz. Nadie lo hará por nosotros y sólo se logrará si lo
reclamamos y exigimos. ¡Argentinos, a
las cosas!