Defendiendo la
Libertad en Argentina
desde 1998

Desandando mitos sobre el FMI y el Riesgo “País”

Alejandro A. Tagliavini
Senior Advisor, The Cedar Portfolio. Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland (California). Galardonado con el Premio a la Libertad, otorgado por Fundación Atlas para una Sociedad Libre.

                    Las ideologías han muerto, en buena parte debido a la confusión potenciada por la liviandad semántica con que los medios y, luego, la opinión pública se refiere a temas económicos o políticos. Al punto que Occidente, al menos de momento, va contra los principios que históricamente ha sostenido mientras que los países autodenominados “comunistas”, también yendo contra sus principios, irónicamente, toman la dirección correcta. 
                      Mientras que Trump, en particular, parece apostar cada vez más por las intervenciones estatales, al punto que opta por la guerra -con toda la pérdida de vidas inocentes y destrucción que supone- obteniendo el resultado contrario al esperado cómo siempre resulta de toda violencia, el Estado chino da lecciones de apertura hacia la activada privada, el libre comercio y la paz.
                       Entre otros, Zhu Jingyang, embajador de China en Colombia, señaló que: «Las empresas privadas se han convertido en un motor crucial para el desarrollo del comercio exterior de China. Según el Informe de análisis y encuesta de las 500 principales empresas privadas… de 2026, en 2025, los ingresos operativos totales en el extranjero de las 500 principales empresas privadas de China alcanzaron los 3,70 billones de yuanes, lo que representa un aumento del 11,23%… «
                       Por cierto, cuando le señalaron que ese era un «comunismo raro», respondió: «El marxismo es una metodología científica, no un dogma inmutable. El socialismo debe adaptarse a las condiciones locales y a los tiempos cambiantes…». En otras palabras, dejemos las ideologías, lo que importa es la realidad.
                       En fin, sin dudas esto ayuda a que hoy casi la mitad de los estadounidenses tenga una idea positiva del socialismo, según la nota publicada en ZeroHedge.com.
                        Y China no es deudora del FMI sino, por el contrario, acreedora. La confusión ideológica y semántica en Occidente es tan grave que suele creerse que este organismo es promercado libre. Cómo se llegó a semejante confusión siendo que la entidad fue fundada por impulso de Harry Dexter White -luego fue imputado como espía de la URSS- y John Maynard Keynes, pues en buena parte por la fuerte propaganda impulsada por el establishment que se beneficia altamente expoliando al mercado.
                        Dejemos la propaganda de lado incluido el discurso engañoso de los burócratas del FMI. Es lógico -quiero decir, de la ciencia de la Lógica- que, siendo esta una entidad (multi) estatal, por el universal principio de supervivencia, será sostenedora y promotora de la expansión del Estado, a costa del mercado. Lo más clásico es su consabida receta de aumento de impuestos.
                        El FMI, precisamente, financia Estados hipertrofiados que, por inviables, no consiguen financiación privada, evitando que tengan forzosamente que reconvertirse a Estados eficientes. Y esto lo sabía muy bien, antes de ser presidente, Milei -y sus asesores– aunque en otro momento, también antes de llegar al gobierno, mostrando una inexplicable incoherencia intelectual, propuso soluciones que incluían al FMI.
                         El, establishment, comenzando por el oligopolio financiero -garantizado y asociado con el Estado-, y el gobierno se benefician mutuamente con, entre otros instrumentos, deudas (i.e. bonos) exorbitantes que pagan intereses exagerados y que apalanca el FMI.
                          Y aquí entra el mal llamado “Riesgo País” -el índice elaborado por JP Morgan- que, en rigor, se refiere a deuda estatal ya que es la diferencia de tasa de interés que pagan los bonos denominados en dólares, emitidos por gobiernos de países subdesarrollados, y los Bonos del Tesoro de EE.UU. (“treasuries”). Es decir, que no se trata de deuda de todo el país, esto es, el Estado más el sector privado (que es el produce con eficiencia). En consecuencia, el nombre real, sería “Riesgo Estado Argentino”, en el caso de Argentina, o “Riesgo Deuda Soberana” (RDS).
                         Ahora, el RDS ¿es importante para el país productivo, el sector privado? Teóricamente no tiene absolutamente nada que ver. Insisto, mide la deuda estatal no la privada, ergo, en teoría el Estado podría tener serios problemas para pagar sus deudas y, al mismo tiempo, el sector privado podría estar boyante.                         
                        Es decir, en el hipotético caso de que el sector privado fuera completamente independiente del Estado, el RDS sería irrelevante para el país (productivo), en todo caso quebraría el Estado y debería hacerse cargo con sus bienes y propiedades, que son cuasi infinitas, solo por dar una pista piense que es el propietario, entre muchísimas otras, de toda la costa de la república. En este caso, el RDS no incidiría ni en el crédito privado, ni en las decisiones de los inversores internacionales ni en el comercio exterior.
                         El problema aparece justamente cuando el Estado -y en la medida en que lo hace- pesa y “regula” sobre la actividad privada. Si este peso es fuerte, entonces el RDS pesa mucho sobre el sector productivo eficiente ya que, en la medida en que el gobierno tenga dificultades para solventar su deuda, expoliará directa e indirectamente al sector privado para pagar a sus acreedores.
                       Y la inversa, como ocurre hoy en Argentina, la mala performance de la economía en general lleva a que el Estado y el BCRA, que succionan fuertemente al sector privado, vean su fuente caer con lo que consiguen menos recursos y reservas, ergo, sube el RDS.
                        Entonces, la baja del RDS hoy en Argentina ¿favorece al sector privado? Esto es imposible de evaluar en general, claramente favorece al Estado y a quienes lo parasitan, pero, por un lado conlleva un alivio estatal que debería trasladarse a un alivio de su peso pero, por el otro, evidencia que ha aumentado la presión sobre el sector privado para conseguir esta baja visto que no lo ha hecho como consecuencia de un aumento en la recaudación derivado de suba de la actividad económica, ni por venta de propiedades.                        
                          El RDS venía subiendo sostenidamente durante las últimas semanas, producto de la incertidumbre de cara a las elecciones del próximo año, los últimos malos datos económicos y la menor compra de reservas por parte del BCRA. La renovada volatilidad en los treasuries no hizo más que agravar la situación y los de la deuda estatal argentina, emitidos bajo legislación neoyorquina, volvieron a caer.
                         Así, el RDS extendió su racha alcista superando los 600 puntos básicos. Y la situación puede empeorar visto que, además de la mala performance local, según el FedWatch de CME Group, los analistas consideran que existe más del 64% de posibilidades de que la Fed aumente 25 puntos básicos la tasa en la reunión del FMOC del 28 de octubre y estas subas tienen a incrementar los rendimientos de los treasuries.
                         El siguiente gráfico muestra claramente que el reciente deterioro de las condiciones locales ha impactado negativamente ya que el RDS argentino sube al mismo tiempo que baja el promedio de LATAM.
                               Ahora, ¿es cierto que el riesgo electoral influye en el RDS? El siguiente gráfico muestra que las tasas TIR son más altas en 2025 que en 2026, evidenciando mayor tranquilidad hoy, aunque todavía son muy altas comparando con los BB-. El otro gráfico, de las Tasas Forward, estaría demostrando que sí. Al comparar el tramo corto que vence bajo la gestión actual (como el AO27) frente al tramo que expira en la siguiente administración (AO28), las tasas forward suben e implican el rendimiento que el mercado exige para aceptar el riesgo de saltar de un período al otro.
                     Claramente, los inversores saben que Milei «honrará» la deuda estatal a cualquier costo, se seguirá endeudando para poder mantenerse en el gobierno con su esquema de fuerte intervención y tamaño estatal y va a pagar succionando del sector privado todo lo que sea necesario, en particular de los ciudadanos de a pie, ya que el poder de lobby de las grandes corporaciones les permite una mejor defensa.



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