Afirma Álvaro Vargas Llosa, Asociado Senior del Independent Institute: "Aunque el imperialismo estadounidense era una realidad, el antiamericanismo sirvió como tapadera política para el comunismo, el socialismo, el populismo de izquierda y el “desarrollismo”, la doctrina económica que justificaba una importante intervención gubernamental en la economía como forma de “corregir” los desequilibrios producidos por una supuesta distribución injusta de los roles que desempeñaban las naciones desarrolladas y subdesarrolladas en el mercado internacional. Podría decirse que América Latina debe gran parte de su incapacidad para alcanzar el desarrollo político y económico al antiamericanismo, independientemente de los errores de la política exterior estadounidense en diversos momentos del siglo XX."