Afirma Ignacio Delfino: "En los tiempos que corren, el estatista rara vez se presenta de forma frontal y dice: «Creo que corresponde al Estado decidirlo». Es mucho más sutil. Su sesgo se filtra en las preguntas que formula, en las categorías con las que interpreta la realidad y, sobre todo, en aquello que da por sentado antes de que el debate siquiera comience. Muchas veces, la verdadera carga ideológica no está en la respuesta, sino en la pregunta que se decide plantear."