Una diplomacia en consonancia con nuestros principios constitucionales implica observar fuertemente las banderas del kirchnerismo en materia internacional. El posicionamiento de la Argentina kirchnerista bajo el eje castrochavista, el cual implico el retiro de la denuncia presentada en la Corte Penal Internacional por violaciones a los derechos humanos en Venezuela, siendo el exilio la única salida para sus habitantes. La ONU estima en más de 6,5 millones el número de migrantes venezolanos, niveles similares a los de cualquier guerra civil. La inicial abstención de votar en la OEA una condena contra Nicaragua, país en el cual la pareja presidencial ha perseguido brutalmente a sus opositores, la afirmación realizada por Alberto Fernandez sobre el desconocimiento de lo que sucede en Cuba, o cuando abiertamente ofreció a Vladímir Putin, en vísperas de su invasión a Ucrania, a la Argentina como puerta de entrada a Latinoamérica, forman parte de ese decálogo tétrico.
Teniendo en cuenta lo expuesto, aparece como alineado al mandato constitucional alberdiano la decisión inmediata del gobierno del presidente Milei de no ingresar a los BRICS, ya que la pretensión de colocar a la República Argentina como miembro aparece en este contexto de hoy, como una especia de ‘deja vu’ del ‘’Movimientos de los No Alineados’’. En los BRICS, lo que prevalece, son posicionamientos geopolíticos o neutralismos ambiguos, como en el caso de la guerra ruso-ucraniana. Rusia abriga su invasión a Ucrania como una cruzada ‘’antioccidental’’ y ha transgredido todas las normas de convivencia de paz construidas desde la Segunda Guerra Mundial. En los casos de China y la India, ambos en su condición de potencias militar y nuclear, juegan su posicionamiento político, en aguas conflictivas de la seguridad internacional, totalmente ajenas a nuestra realidad. La posibilidad de un potencial aumento comercial en temas de agroalimentos, servicios o energéticos es nula ya que los instrumentos, como son los tratados de libre comercio, para que eso se materialice no existen en los BRICS. Por último, el ingreso de la Argentina se realizaría junto a países como Irán, cuyos funcionarios están acusados por los atentados terroristas contra la embajada de Israel y la mutual AMIA en Buenos Aires.
En síntesis, podríamos decir que la administración entrante encontró a la Argentina bajo una ‘’acefalía diplomática’’, no porque se encuentre sin nombramientos efectivos, sino porque quienes la dirigieron carecieron de todo tipo de conocimientos sobre los fundamentos constitucionales de la política exterior argentina. Como advertía Alberdi, ‘’al legislador, al hombre de Estado…sólo toca estudiar los principios económicos adoptados por la Constitución, para tomarlos por guía obligatoria en todos los trabajos de legislación orgánica y reglamentaria. Ellos no pueden seguir otros principios, ni otra doctrina económica que los adoptados ya en la Constitución, si han de poner en planta esa Constitución, y no otra que no existe.’’ La búsqueda de una política exterior bajo las ideas alberdiana es una gran noticia.
Publicado en PanamPost.